¿Qué edad es ideal para empezar a patinar?
Esta es, probablemente, una de las preguntas que más nos hacen en Madramps.
Cada semana recibimos mensajes de padres y madres diciéndonos algo parecido a esto:
"A mi hijo le llama muchísimo la atención el skate, pero no sabemos si todavía es muy pequeño."
Y mi respuesta siempre es la misma: no existe una edad perfecta para empezar a patinar.
Después de todos estos años dando clases, he visto niños que con cuatro años ya disfrutaban encima del skate como si llevaran toda la vida haciéndolo, y también otros que con esa misma edad todavía no estaban preparados. Y no pasa absolutamente nada.
Cada niño tiene su momento.
¿Con qué edad recomiendo empezar?
En nuestra escuela normalmente empezamos a trabajar con niños a partir de los 4 o 5 años.
No porque antes sea imposible, sino porque a esa edad la mayoría ya tiene la coordinación y la capacidad de atención suficientes para disfrutar realmente de una clase.
Y aquí quiero romper una idea que mucha gente tiene en la cabeza.
Cuando un niño empieza con nosotros no viene a aprender trucos complicados ni a tirarse por rampas.
Los primeros meses consisten en algo mucho más importante.
Aprenden a mantener el equilibrio, a empujar correctamente, a girar, a frenar, a caerse sin hacerse daño y, sobre todo, a sentirse cómodos encima del skate.
Puede parecer algo sencillo, pero todo eso es la base sobre la que después se construye absolutamente todo lo demás.
También tenemos niños que empiezan con apenas 3 añitos y medio, y muchos de ellos sienten auténtica pasión por el skate desde muy pequeños.
En estos casos solemos recomendar clases individuales, ya que a esas edades la atención es muy limitada. Al final, siguen siendo niños muy pequeños y lo que más les apetece es jugar, explorar y divertirse, así que las clases tienen que adaptarse completamente a ellos, y no al revés.
Con los más pequeños no tenemos prisa. Hay días en los que disfrutan de la hora entera y están concentrados de principio a fin, y otros en los que, después de 20 o 25 minutos, ya han dado todo lo que podían dar ese día. ¡Y no pasa nada!
Creo que es importante respetar sus tiempos. Forzar una clase cuando un niño ya no está disfrutando no tiene sentido. Prefiero que se vaya a casa con ganas de volver la semana siguiente que convertir el skate en una obligación desde el principio.
No todos los alumnos avanzan igual, y eso es completamente normal.
Si hay algo que he aprendido durante todos estos años es que comparar a los niños no tiene ningún sentido.
He tenido alumnos que el primer día no querían ni separarse de la mano de sus padres y, unas semanas después, eran los primeros en querer probar cosas nuevas.
Y también he tenido niños que parecían muy seguros al principio y luego necesitaban más tiempo para coger confianza.
Ninguna de las dos situaciones es mejor ni peor.
Cada persona tiene su ritmo.
Por eso en Madramps nunca hemos intentado que todos hagan lo mismo al mismo tiempo.
Adaptamos los ejercicios para que cada alumno avance cuando realmente está preparado para hacerlo.
Y luego están esos grupos que crean un ambiente muy especial entre ellos.
Se animan unos a otros, celebran los pequeños avances de sus compañeros y, casi sin darse cuenta, se empujan mutuamente a salir de su zona de confort.
Esas pequeñas "fiestas" improvisadas, los aplausos, los choques de manos y las sonrisas son, para mí, una de las mejores cosas que tiene enseñar skate.
Lo que realmente intentamos enseñar
Mucha gente piensa que dar clases de skate consiste en enseñar trucos.
Yo nunca lo he visto así.
Los trucos llegan con el tiempo y sobretodo mucha mucha constancia.
Lo primero que intento es que los alumnos y padres entiendan que caerse forma parte del aprendizaje y que las cosas no salen a la primera.
El skate tiene algo muy bonito: te obliga a ser paciente.
Por eso suelo recomendar mucho el skate a niños que tienen poca tolerancia a la frustración.
Es algo que vemos una y otra vez en Madramps. Al principio les cuesta aceptar que las cosas no salen a la primera. Se enfadan, gritan, se sientan en los sillones de la sala de descanso, quieren dejarlo... Pero semana tras semana ves cómo ese cambio va apareciendo casi sin darse cuenta. Empiezan a entender que caerse forma parte del aprendizaje, que un intento más puede marcar la diferencia y que cada pequeño avance cuenta.
Es increíble ver cómo muchos de ellos terminan siendo niños mucho más pacientes, constantes y seguros de sí mismos. Es mas, muchos padres me lo dicen, que notan el cambio de su hijo/a desde las primeras clases.
¿Y si empiezan con 8, 10 o 15 años?
También nos lo preguntan muchísimo.
Hay padres que llegan preocupados porque creen que su hijo "empieza tarde".
Y la realidad es que no.
En Madramps cada temporada llegan alumnos de 8, 10, 14, 16 años e incluso adultos que nunca se habían subido a un skate y sino que me lo digan a mi que yo empecé con 25 años.
Al final, lo que más marca la diferencia no es la edad.
Es tener ganas de aprender y lo que siempre recalco, constancia.
He visto alumnos empezar más mayores y avanzar muchísimo más rápido que otros que llevaban años patinando por su cuenta.
Cuando existe una buena base y alguien te va guiando paso a paso, todo resulta mucho más sencillo.
Entonces... ¿cuál es la mejor edad para empezar?
Para mí la respuesta sigue siendo la misma.
La mejor edad es aquella en la que alguien siente curiosidad por el skate y tiene ganas de aprender.
Así que, si has llegado hasta aquí, gracias por leerme.
Nos vemos por el indoor¡
