¿Qué es Madramps?
Si alguien me preguntara qué es Madramps, podría responder de una forma muy sencilla: una escuela de skate, un skatepark indoor, una skateshop y un espacio dedicado al fingerboard.
Pero la realidad es que Madramps es muchísimo más que eso.
Es un proyecto que nació de una idea muy clara: crear el lugar que a nosotros nos habría gustado encontrar cuando éramos pequeños o cuando empezamos a patinar.
Un espacio donde cualquier persona, independientemente de su edad o de su nivel, pudiera aprender skate sin sentirse incómodo, con buenos profesores, unas instalaciones completas y un ambiente donde lo importante no fuera demostrar quién patina mejor, sino disfrutar de una experiencia única.
Ese ha sido nuestro objetivo desde el primer día.
Todo empezó montando unas rampas de skate en una nave que alquilamos para ello. Algunos de vosotros incluso tuvisteis la oportunidad de venir a probarlas.
Más adelante, allá por el 2019 cuando el proyecto comenzó a crecer y el skateboarding iba a debutar como deporte olímpico en Tokio 2020, nos dimos cuenta de que en Madrid capital no había ningún skatepark indoor donde poder entrenar independientemente del tiempo. Fue ahí cuando empezó a tomar forma la idea de crear Madramps Indoor. Además, siendo el sueño de mi tío (y de muchos de vosotros) desde pequeño, sentimos que había llegado el momento idóneo para hacerlo realidad.
Lo primero que hicimos fue buscar una nave. Y os aseguro que no fue nada fácil. Encontrar un espacio así en Madrid capital (y recalco Madrid capital, porque en las afueras sí existen otros skateparks indoor maravillosos como "Madrid Onfire" a los cuales les mandamos un enorme saludo) fue muchísimo más complicado de lo que imaginábamos.
Pero, al final, apareció esta nave, y, es desde aquí desde donde estoy escribiendo este artículo.
Para que entendáis un poco mejor por qué estoy aquí, en aquel momento yo trabajaba en otra empresa cuando mi tío me contó que tenía en mente este proyecto. Lógicamente, la idea me encantó. Él siempre creyó en mí y fue entonces cuando empecé a formar parte de esta aventura y apareció “Laura de Madramps”.
Para mí también era muy importante crear un espacio donde todo el mundo se sintiera bienvenido. Mi adolescencia no fue tan bonita como me gustaría y siempre eché de menos sentir que pertenecía a una comunidad o encontrar mi sitio. Ahora siento que, en parte, lo he conseguido, aunque todavía me queda muchísimo trabajo por hacer.
También tuve que aprender muchísimo sobre el skate y a dia de hoy me sigo informando de novedades en materiales para la tienda y otras muchísimas cosas que tengo que actualizar continuamente para no quedar desfasada.
Os prometo que al principio me daba auténtico pánico cuando alguien compraba una tabla. No me sentía segura ni siquiera poniendo una lija (que tampoco es una ciencia, pero tiene su aquél). O cuando me preguntaban qué ruedas eran mejores para una modalidad u otra. Aunque sabía la teoría, me bloqueaba completamente.
Hubo momentos en los que incluso llegué a pensar que este no era mi sitio.
Hoy puedo decir que me siento una auténtica profesional en mi sector y estoy muy orgullosa de haber superado todos esos miedos.
Siempre digo una frase que me representa muchísimo:
"No hace falta ser skater para amar este deporte." y cada día estoy más convencida de que es verdad.
Madramps y el skateboarding me han regalado momentos y personas a las que siempre estaré eternamente agradecida.
Aunque también he de admitir que muchas veces me he sentido bastante sola dentro de la escena del skate. Sin embargo, con el paso del tiempo me he dado cuenta de que las personas que siguen a mi lado son las que realmente merecen la pena.
Cuando empezamos la escuela llegaron alumnos que, a día de hoy, siguen formando parte de Madramps. Joaquín, por ejemplo, ya es un amigo y ahora es todo un hombre ó Fabio continúa entrenando con nosotros desde hace 4 años y que en mis cumpleaños me trae un brownie de chocolate (mi favorito por cierto). La semana pasada, una alumna a la que tenemos muchísimo cariño y que por falta de tiempo ya no puede venir a clase, vino exclusivamente a darme una sorpresa y para darme una noticia muy especial. También está el caso de Marco, que es habitual escucharnos pelear sobre quién quiere más al otro y que si está aquí él manda sobre todas las cosas…
Tengo tantísimas historias que contar… Son esos momentos los que hacen que todo el esfuerzo merezca la pena y con los cuales me emociono.
Para todo el equipo es un orgullo ver cómo los alumnos crecen, no solo como skaters, sino también como personas.
Es una de las partes más bonitas de mi trabajo.
Hemos tenido la suerte de contar con profesores que han marcado la historia de Madramps. Personas como David López, que estuvo con nosotros desde el principio y que hoy desarrolla su carrera en Dubái, o Alejo, que lleva ya dos temporadas formando parte del día a día de nuestros alumnos como profesor titular os prometo que le adoran (y no me extraña).
Nos hemos equivocado un montón de veces. Y también hemos acertado.
Todo eso nos ha ayudado a formar escuela y ser profesionales.
Cada final de temporada, cuando llega julio, y cada inicio de curso, en septiembre, vuelvo a sentir los mismos nervios. Para mí siempre es un reto. Tengo tanta pasión por lo que hago que quiero que todo el mundo conozca lo que aquí hacemos y ver las inscripciones con alumnos nuevos interesados en nuestras clases, es precioso.
Aunque nuestra ilusión iba mucho más allá, también queríamos apostar por el fingerboard.
Por eso creamos una fingershop especializada, desarrollamos nuestra propia marca de fingerboards MadFingerboard y diseñamos una zona de fingerparks donde tanto principiantes como aficionados pueden practicar, compartir sesiones y disfrutar de los eventos que organizamos.
Todo esto, dentro de unas instalaciones pensadas para que tanto alumnos como familias se sientan cómodos.
Hoy, cuando miro todo lo que hemos construido, me doy cuenta de que Madramps ha dejado de ser simplemente un negocio y ha pasado a convertirse en el proyecto de mi vida.
Y nuestro mayor objetivo sigue siendo el mismo que el primer día: que cualquier persona que cruce nuestra puerta se sienta como en casa y forme parte de una familia maravillosa, nuestra Familia Madrampera.
Así que, si has llegado hasta aquí, gracias por leerme.
Nos vemos por el indoor¡
